Él necesitaba querer a alguien y ella necesitaba que la quieran, a él le encantabann los besos y a ella le encantaba besar: juntos eran casi una canción de Sabina.
Se conocieron por azar o quizá por necesidad, sus sextos sentidos divisaron a otro corazón roto y se dieron cuenta de que podían ayudarce a enmendarlos, y es que para los humanos es más fácil ayudar a otro que ayudarce a sí mismo. Él se comportó como un caballero medieval y ella como una princesa que necesitaba ser salvada, él se comportó como un niño engreído y ella como una mamá consentidora. Ambos fueron exactamente lo que el otro necesitaba y se hicieron muy felices, convivieron en paz y armonía juntos hasta que un buen día con el corazón enmendado hablaron y se dieron cuenta de que ya no se necesitaban, quedaron en ser amigos y decidieron continuar cada uno su camino.
Se enamoraron de otras persona que a pesar de la pasión destrozaron poco a poco lo que tanto trabajo había costado hacer bajo su pecho, las dejaron y volvieron a verse en busca de tranquilidad y por desición unánime decidieron quedarce juntos. Finalmente entendiendo que no hace falta el dolor para el amor, sino la cooperación mutua y la complementación de buena vibras y principalmente cariño hacia la otra persona sin olvidar el amor propio lograron vivir felices para siempre.
Que jodido es despedirse
Hace 3 años




